XimHai es un espacio dedicado a acompañar la infancia con respeto, amor y conciencia.

Nacemos del profundo deseo de ofrecer a los niños un lugar donde puedan crecer seguros, libres y conectados con su esencia, mientras construyen independencia, confianza y amor por aprender.

Creemos que los primeros años de vida forman la base emocional y humana del ser, y que cuando un niño es visto, escuchado y respetado, desarrolla la seguridad interior que lo acompañará toda su vida.

XimHai es comunidad.
Es acompañamiento.
Es un lugar donde la infancia es honrada.

¿Qué es XimHai?

Cuidar y honrar la infancia como un territorio sagrado, acompañando a cada niño y niña a crecer con seguridad emocional, confianza en sí mismos y amor por la vida, en un ambiente donde puedan ser libres, respetados y profundamente vistos.

Nuestra misión.

Nuestra visión .

Ser un refugio para la infancia y las familias: un lugar donde crecer se viva con amor, donde la esencia de cada niño sea protegida y donde se formen seres humanos conscientes, libres y capaces de habitar el mundo con sensibilidad y propósito.

Nuestros valores.

Respeto
Honramos el ritmo, la esencia y la individualidad de cada niño.

Amor y calidez humana
Acompañamos desde la empatía, la presencia y el cuidado genuino.

Independencia
Fomentamos la autonomía como base de la autoestima y la confianza.

Seguridad emocional
Creamos un ambiente donde los niños se sienten vistos, aceptados y protegidos.

Comunidad
Crecemos juntos: niños, familias y guías formando una red de apoyo y pertenencia.

Conciencia y cuidado del entorno
Promovemos el respeto por la naturaleza, los otros y el mundo que habitamos.

Nuestro manifiesto.

Creemos en la infancia como una etapa sagrada.

Creemos que cada niño merece ser visto, escuchado y respetado.

Creemos en una libertad acompañada por límites amorosos que brindan seguridad.

Creemos en la independencia como semilla de la confianza.

Creemos en el aprendizaje que nace de la experiencia, la exploración y el asombro.

Creemos en la expresión auténtica, en la sensibilidad y en la creatividad como lenguajes del alma.

Creemos en la comunidad como sostén del crecimiento humano.

Creemos que educar no es moldear, sino acompañar el florecimiento del ser.

Y creemos que cuando un niño crece con amor, respeto y seguridad
crece un ser humano capaz de transformar el mundo.